Cuando me doy cuenta
nado en un llanto ahogado.
Un ovillo de dolor
hecho un hilo de voz.
Mis facciones se estiran
y se humedecen.
Hiperventilo.
Arritmia en mi respiración,
acelerado el corazón.
Mi cuerpo, el metrónomo de este Réquiem,
se balancea delante y atrás,
El aliento se rebaja a ese tono,
Inspira…
Expira…
Y me rompo de nuevo.
¿Puedes dejar de atormentarme de una vez?
De romper el reloj y encerrarme en un bucle de
“no me quiero”,
“no te quieren”.